La Obra y la Serie
El júbilo de hacerlos visibles
"HAHO es el grito que se escapa cuando algo te llena el pecho de manera inesperada. Ese grito se me escapó la primera vez que vi estos ojos terminados sobre la madera."
HAHO en quechua y en el habla cotidiana del noroeste argentino es una interjección de asombro y júbilo — la exclamación que surge cuando la emoción no cabe en las palabras. Es exactamente lo que sentí al terminar esta primera pieza: una mezcla de asombro ante la fuerza de estos ojos y de alegría por haber encontrado el camino de la serie.
La elegí como inicio porque esos ojos rasgados me miraron desde la madera como diciéndome que esta historia tenía que ser contada. No desde la lástima ni desde el exotismo, sino desde la dignidad y la belleza intrínseca de unas miradas que cargamos todos, de una manera u otra, en nuestra historia colectiva como argentinos.
La Serie Ojos Rasgados es mi compromiso artístico con esas comunidades. Cada obra es un acto de memoria activa: no se trata de documentar el pasado, sino de insistir en el presente de esas existencias.
La Misión de la Serie
Inmortalizar los rostros que resisten
La Serie Ojos Rasgados nació de una pregunta que me perseguía: ¿cuántos rostros de nuestros pueblos originarios han desaparecido sin que nadie los pintara, sin que nadie los dejara en un lienzo para que el tiempo no los borrara del todo?
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VisibilizarTraigo al primer plano los rostros de comunidades que la historia oficial dejó al margen — los hago presentes, grandes, imposibles de ignorar.
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InmortalizarCada pintura es una resistencia contra el olvido. La madera dura siglos — y sobre ella, estos ojos durarán más que cualquier moda o tendencia.
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ConectarQuiero que quien mire estos ojos se encuentre con algo propio. La identidad andina no es ajena: es parte de lo que somos como pueblo latinoamericano.